El cine épico está de vuelta con Gladiator 2, la esperadísima secuela de la película que nos hizo sentir como auténticos romanos en 2000. Pero… ¿cumple con las expectativas? Bueno, digamos que mientras Russell Crowe nos dejó gritando “¡Máximo! ¡Máximo!” hace más de dos décadas, ahora podríamos estar murmurando algo más parecido a “¿Me… escal?”.
Paul Mescal: El gladiador más soso de Roma
Paul Mescal, el chico de moda tras su interpretación en Normal People, llega con el peso de la armadura de un protagonista en una saga épica. Pero, seamos honestos, el muchacho parece más cómodo en un drama indie de cafetería que en la arena luchando por su vida. ¿Carisma? Digamos que su presencia es más “decorativa” que “impactante”. Si Máximo era un león rugiendo en la arena, Mescal parece más un gatito confundido en una pecera.
Su interpretación no está mal, no me malinterpreteis. Es competente, tiene intensidad… pero el problema es que simplemente no destaca. En lugar de un gladiador que inspire revueltas y mueva masas, tenemos un tipo que probablemente movería a la gente… pero hacia la salida del coliseo.
Pedro Pascal: ¿El gladiador del relleno?
Si hay alguien en el reparto que podría haber traído el fuego necesario para encender la pantalla, ese es Pedro Pascal. Este hombre es como un comodín en cualquier producción: entra, sonríe, y todo mejora. O al menos debería ser así. En Gladiator 2, sin embargo, Pascal está tan desaprovechado que duele.
Su personaje parece escrito con el entusiasmo de alguien que acababa de quedarse sin café. Sin profundidad, sin propósito, y sin la chispa que sabemos que Pascal puede dar. ¡Este es el tipo que nos regaló a Oberyn Martell y a Din Djarin! Aquí, su rol es tan irrelevante que hasta un extra con una lanza podría haber tenido más impacto. En serio, darle un personaje tan anodino a Pedro Pascal es como usar un Ferrari para ir al supermercado.
Denzel Washington: El auténtico emperador de esta película
Ah, pero no todo está perdido. Denzel Washington está en Gladiator 2, y eso es como decir que la película tiene una garantía de calidad. Denzel podría recitar la guía telefónica y hacerlo de forma tan épica que la gente se pondría de pie para aplaudir. Aquí no es la excepción. Su presencia en pantalla, incluso cuando está sentado, eclipsa al resto del elenco.
Denzel interpreta a un hombre poderoso, misterioso y con más autoridad en su ceja izquierda que Mescal en toda su actuación. Cada vez que aparece, la película cobra vida, como si todo el set recordara de repente que están haciendo una secuela de una de las películas más legendarias de todos los tiempos.
El veredicto final
En resumen, Gladiator 2 tiene momentos que funcionan, principalmente gracias al siempre magistral Denzel Washington y al potencial no explotado de Pedro Pascal. Pero luego está Paul Mescal, que, aunque lo intenta, simplemente no logra llenar las sandalias de gladiador que le han dado.
¿Es una película épica? A ratos. ¿Es memorable? Bueno, más por lo que pudo haber sido que por lo que realmente es. Al final, Gladiator 2 nos deja pensando que es otra excusa en nombre de la nostalgia que no hacia ninguna falta.