Archivo de la categoría: Otras cosas

Amor por Siri y el doble check azul

Una de las candidatas a los Oscar del año pasado fue Her, una grandísima película con un grandísimo Joaquín Phoenix, que aborda el tema de la adición a la tecnología que últimamente sufre nuestra sociedad desde el amor de un humano a un sistema operativo. En la película las personas dependían de sus ordenadores o teléfonos móviles hasta el punto de desarrollar relaciones complejas de amistad o de amor con estos dispositivos. Aparte de las connotaciones metafísicas que puede tener la película respecto a enamorarse de una inteligencia artificial, que tenga la voz de Scarlett Johanson siempre ayuda, creo que la critica principal de esta película es la adicción y la alienación que sufren las personas a través de la tecnología. A día de hoy en día estamos en la fase de la relación de dependencia, aun nos queda para llegar a una relación de amistad o de amor con Siri, Cortana o cualquier otro asistente de nuestro móvil.

Hay una parte de la relación con nuestro móvil que nos acerca a la gente, esa parte en la que no tienes que enviar una carta para saber de una persona, puedes ver lo que hace en las fotos de su muro de Facebook, sus opiniones en Twitter, mantener un grupo de Whatsapp con tu grupo de amigos… Pero hay otras partes oscuras en esa relación que fomenta el aislamiento. Cuántas veces hemos visto mesas en cafeterías en las que hay personas en una conversación que tienen el móvil en la mano mientras están chateando por el Whatsapp, en esas situaciones se pierde la atención a lo que pasa en MundoReal™, se pasa vivir a caballo entre la realidad y la red sin estar en ninguno de los dos sitios. Lo gracioso es que cuando luego llegan a casa se ponen a chatear con esas mismas personas para contarse lo que no se contaron delante de un café. Lee el resto de esta entrada

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Lo que queda después de caer el telón

Un hombre va al médico. Le cuenta que está deprimido. Le dice que la vida le parece dura y cruel. Dice que se siente muy solo en este mundo lleno de amenazas donde lo que nos espera es vago e incierto. El doctor le responde “El tratamiento es sencillo. El gran payaso Pagliacci se encuentra esta noche en la ciudad. Vaya a verlo. Eso lo animará”.

El hombre se echa a llorar. Y dice “Pero, doctor… yo soy Pagliacci”

Watchmen (Alan Moore)

 

¿Ciudadano o súbdito? No, mejor villano

Este lunes un señor salió por la televisión anunciando que se jubilaba y que su hijo quedaba al cargo del negocio familiar. Algo que sucede todos los días y que seguramente sería irrelevante si no fuera que el negocio familiar es la jefatura de estado de este país. Ante el cese de actividad momentáneo se han levantado opiniones enfrentadas como tantas veces ha sucedido en este país ¿Morena o rubia? ¿FC Barcelona o Real Madrid? ¿Monarquía o Republica? Y es que a los españoles nos gusta mucho venirnos arriba, empezar a construir la casa por el tejado y pensar que con cambiar la empresa de nombre se solucionan todos los males.

Ahora mismo las redes sociales “arden”, como tanto les gusta decir a los periodistas, con la polémica de la Monarquía o la Republica de la misma forma que polemizan los tertulianos profesionales en los platos de las principales televisiones. Unos ensalzan al monarca como salvador de la patria durante la transición y el 23F, otros denostan al chanchullero, al borrachín y al aprovechado. Todos esos debates se pueden resumir en una pregunta repetida hasta la saciedad ¿Ciudadanos o Súbditos?

Lo que no se dan cuenta es que esas dos palabras elegidas no reflejan la sociedad actual. Los ciudadanos de las polis griegas eran elites que condensaban todo el poder en las democracias clásicas pero al fin y al cabo una elite. Para ser ciudadano tenias que ser hijo de padre y madre ciudadana por lo que ser ciudadano era un derecho de nacimiento y no se adquiría. El súbdito es aquel que está sujeto a la autoridad de un superior y está obligado a obedecerle, no indica que el superior sea un rey o un presidente.

La palabra ideal para definir lo que somos todos en este país es Villanos, pero no los villanos de comic, sino la acepción clásica de villano que significa siervo o campesino. Alguien que está atado a la tierra de una villa, es decir que trabajaba en el equivalente a una plantación en la antigüedad. La pobreza entonces se equiparaba a la corrupción moral: los villanos tenían que trabajarse su ascenso en la escala social. Porque no nos engañemos, estamos atados a la tierra de una villa, o más concretamente a un mostrador de una tienda, a un andamio o a la silla de una oficina y no dejan de recordarnos nuestra corrupción moral mientras nuestros diezmos engordan las arcas de los grandes señores.

Desgraciadamente volvemos a empezar la casa por el tejado, nos fijamos en el que está arriba cuando para derribar un edificio no hay que dinamitar la azotea, hay que dinamitar los cimientos que son los que sujetan esa azotea. Porque al fin y al cabo ¿Ciudadano o súbdito? no deja de ser una opción personal, lo más importante es poder decidir cuál de las dos opciones quieres ser.
Mientras tanto la única corona sobre la que tendrá decisión el pueblo Español es la de la foto que ilustra este post a la vez que el mundial de fútbol borra cualquier atisbo de pensamiento y la pregunta ¿Súbdito o Ciudadano? pasara a ser ¿Con rodaja de limón o sin rodaja de limon?

Odio, mentiras y tweets

Hace unos días aparecía en una portada de un conocido diario de este país la siguiente frase “El odio envenena las redes sociales”, nada más lejos de la realidad. Esta portada denota claramente hacia donde está girando la prensa escrita dada la crisis del sector. Los antaño señoriales diarios se han convertido en meras hojas parroquiales al servicio de los caciques de turno que vomitan en sus páginas las palabras que les dictan desde los despachos.
Los juntaletras en nomina de los despachos siguen a rajatabla la máxima periodística de William Hearst con la infame frase: «No dejes que la realidad te estropee una buena noticia: inventa la realidad para que se convierta en noticia»

La portada “El odio envenena las redes sociales” revela la venda puesta por los caciques que solo les deja ver un pequeño fragmento de la realidad. Y es que el odio envenena las redes sociales, pero también envenena el bar, envenena la peluquería, envenena el autobús y envenena muchas casas. El odio ha envenenado a mucha gente, pero no es un veneno de mordedura de serpiente, ese veneno instantáneo que despliega todos sus síntomas de golpe. No, este veneno es un veneno calmado, es la cucharadita de cianuro de todos los días en el café de la mañana. Es esa pequeña dosis que va acumulándose en el cuerpo desarrollando los síntomas lentamente pero que inevitablemente desembocan en el mismo resultado.
Esa dosis diaria con el café de la mañana viene en forma de recortes de sanidad, recortes de educación, recortes de libertades pero también en pequeñas pastillas de corrupción, malversación de fondos, cuentas suizas… Lee el resto de esta entrada

Cobrar por compartir, la tasa Google.

Una vez más vuelven a intentar de nuevo el enésimo ataque a Internet por parte de los dirigentes analfabetotecnologicos de Españistan, que cada cierto tiempo intentan controlar y sacar beneficio económico de lo que pasa en la red. Esta vez no vienen de parte de las industrias audiovisuales, esta vez viene de los medios de comunicación de prensa escrita, que nunca está de más variar, lo del mp3 y el divx ya cansa.
Además tenemos una variación en el objetivo, esta vez no son Barbanegra, Davi Jones y demás piratas que campan a sus anchas por Internet asaltando todas las películas y canciones y emborrachándose de ron. Ahora el objeto de esta ley es Google, concretamente Google News, un agregador de noticias que recopila las principales noticias de las versiones web de todos los diarios. Un objetivo con graves daños colaterales.

Vaya de primeras que Google desde el cierre de Google Reader y por las últimas decisiones que ha tomado ya no es que sea santo de mi devoción. Pero es que la gentuza que se supone tiene que dirigir y gestionar la cultura y el conocimiento en este país lo es aún menos. Si encima para redactar el borrador de la nueva Ley de Propiedad Intelectual pones un mono con una máquina de escribir al final te acaba saliendo un panfleto al que más de uno querría prenderle fuego. Lee el resto de esta entrada