Lo sentimos, su poliza no cubre el asesinato.

El reciente asesinato del CEO de una reconocida aseguradora privada en Estados Unidos ha despertado un debate sobre dos temas fundamentales: las prácticas de las aseguradoras privadas frente a los sistemas de salud pública, y cómo la justicia penal aborda los crímenes en diferentes contextos, desde asesinatos individuales hasta los masivos.

Para ponernos en contexto hay que saber que el sistema de salud en Estados Unidos se caracteriza por la gestión saniraria por parte de aseguradoras privadas, que actúan como intermediarias entre los ciudadanos y los servicios médicos. Estas empresas, cuyo unico objetivo es ganar dinero, establecen criterios estrictos para autorizar tratamientos, limitando la cobertura o incrementando los costos de manera que muchas familias quedan endeudadas o sin acceso a atención médica. Esta practica es conocida por ser la base de la serie Breaking Bad.

Las críticas hacia este modelo se intensifican cuando se contrastan estas prácticas con sistemas de salud pública como el español, basado en el principio de universalidad y financiado a través de impuestos. En España, cualquier ciudadano tiene derecho a atención médica gratuita o de bajo costo, independientemente de su situación económica. Mientras que en EE. UU. la salud es vista como un bien de consumo, en España se considera un derecho fundamental recogido en el articulo 43 de nuestra constitucion.

El CEO asesinado simbolizaba, para algunos críticos, las decisiones corporativas que priorizan las ganancias sobre el bienestar de las personas. Esto no justifica, bajo ningún concepto, el crimen, pero pone de manifiesto las tensiones que existen en torno a un sistema que muchos consideran injusto.
El sospechoso del asesinato enfrenta una posible condena de cadena perpetua o incluso la pena de muerte, dependiendo del estado en el que sea juzgado. Esto contrasta con cómo se manejan otros casos en el sistema judicial estadounidense, especialmente los relacionados con asesinatos masivos.
En EE. UU., los perpetradores de tiroteos masivos, a menudo adolescentes o jóvenes, suelen recibir largas condenas de prisión, pero rara vez enfrentan una pena de muerte.

No deja de ser curioso que el asesinato de un CEO pueda tener una condena mayor respecto a un asesinato masivo en un colegio. Esto pone de manifiesto que el propio poder se autoprotege cargando mas las condenas contra victimas de la elite. El asesinato de un CEO de una aseguradora privada en EE. UU. no solo es un acto condenable, sino un síntoma de las tensiones sociales que genera un sistema de salud desigual y una justicia que a menudo parece ser más severa en casos individuales que en situaciones de violencia masiva.

Parásitos

Del lat. parasītus, y este del gr. παράσιτος parásitos ‘comensal’, ‘gorrón’.
1. adj. Dicho de un organismo animal o vegetal: Que vive a costa de otro de distinta especie, alimentándose de él y depauperándolo sin llegar a matarlo.

En la definición de la RAE que aparece arriba una de las distinciones que hacen es “vive a costa de otro de distinta especie” pero existen casos de parasitismo dentro de una misma especie. Hay casos puntuales en los que un individuo se convierte en parasito, pero hay casos en los que los parásitos han sobrevivido dentro del huésped durante siglos trasladando condición de parásito a su descendencia.
El truco de estos parásitos es muy claro, disfrazar su actividad de simbiosis. Hacen creer al huésped que su función es buena para el, cuándo por detrás lo drenan lo justo para mantenerlo con un hilo de vida. Pero no siempre funciona, en ciertas ocasiones el huésped acaba dándose cuenta y comienza el tratamiento para deshacerse de estos parásitos.

Un caso ocurrió en Francia, a finales del siglo XVIII se realizo un tratamiento radical por amputación que acabo con siglos de parasitismo. Años después, al encontrarse con el sistema inmunitario deprimido contrajo un parasito pequeño que intento expandirse a sus países vecinos, pero fue expulsado del organismo. Otro caso sucede en Inglaterra, en el que el huésped es feliz con sus parásitos. De hecho, el huésped se sorprende y en ocasiones se ofende cuando uno de sus parásitos quiere dejar de serlo.

Hay un huésped que lleva años intentando deshacerse de sus parásitos, concretamente desde el sigo XVIII. Cada dos generaciones de parasitación el huésped se revuelve y expulsa a los parásitos, pero estos siempre se las arreglan para volver. Estos tramos de una expulsión cada dos generaciones de parasitación llevan ocurriendo hasta el día de hoy.
La primera ocasión ocurrió cuando el huésped contrajo otro parasito de tipo francés que expulso a los originales. Después de la enfermedad los parásitos se las ingeniaron para volver disfrazados de simbiosis. Una vez dentro volvieron a parasitar con más fiereza si cabe llevando al huésped a una enfermedad.

La siguiente generación de parásitos, liderada por una parasita hembra, fue expulsada brevemente intentando entre medias ser parasitado por una nueva cepa italiana. No duro un año sano cuando el huésped volvió a ser parasitado por la cepa original.
Pasaron dos generaciones cuando el huésped volvió a expulsar a los parásitos, pero contrajo un cáncer agresivo. Sus células se volvieron contra otras durante una fiera enfermedad que finalizo con una metástasis en todos sus miembros que llega a día de hoy.
Sobreviviendo a duras penas el paciente volvió a contraer parásitos, esta vez disfrazados de simbiosis como anteriormente habían hecho sus antepasados. Los primeros años de simbiosis el huésped estaba feliz, había sobrevivido a un cáncer y el parasito le daba confianza.

En los últimos años esa simbiosis se fue debilitando, el parasito fue mostrando su verdadera cara viendo como había medrado desde que volvió a parasitar. Incluso parásitos nuevos que se incorporaron a su cepa se ha visto que se aprovechan del huésped lo máximo posible aun cuando el huésped los mantiene con su esfuerzo.
A día de hoy estamos en la segunda generación, los parásitos ya se están preparando para que la tercera siga con su oficio. El huésped empieza a revolverse como ha ocurrido otras veces ¿será la definitiva?

¿Ciudadano o súbdito? No, mejor villano

Este lunes un señor salió por la televisión anunciando que se jubilaba y que su hijo quedaba al cargo del negocio familiar. Algo que sucede todos los días y que seguramente sería irrelevante si no fuera que el negocio familiar es la jefatura de estado de este país. Ante el cese de actividad momentáneo se han levantado opiniones enfrentadas como tantas veces ha sucedido en este país ¿Morena o rubia? ¿FC Barcelona o Real Madrid? ¿Monarquía o Republica? Y es que a los españoles nos gusta mucho venirnos arriba, empezar a construir la casa por el tejado y pensar que con cambiar la empresa de nombre se solucionan todos los males.

Ahora mismo las redes sociales “arden”, como tanto les gusta decir a los periodistas, con la polémica de la Monarquía o la Republica de la misma forma que polemizan los tertulianos profesionales en los platos de las principales televisiones. Unos ensalzan al monarca como salvador de la patria durante la transición y el 23F, otros denostan al chanchullero, al borrachín y al aprovechado. Todos esos debates se pueden resumir en una pregunta repetida hasta la saciedad ¿Ciudadanos o Súbditos?

Lo que no se dan cuenta es que esas dos palabras elegidas no reflejan la sociedad actual. Los ciudadanos de las polis griegas eran elites que condensaban todo el poder en las democracias clásicas pero al fin y al cabo una elite. Para ser ciudadano tenias que ser hijo de padre y madre ciudadana por lo que ser ciudadano era un derecho de nacimiento y no se adquiría. El súbdito es aquel que está sujeto a la autoridad de un superior y está obligado a obedecerle, no indica que el superior sea un rey o un presidente.

La palabra ideal para definir lo que somos todos en este país es Villanos, pero no los villanos de comic, sino la acepción clásica de villano que significa siervo o campesino. Alguien que está atado a la tierra de una villa, es decir que trabajaba en el equivalente a una plantación en la antigüedad. La pobreza entonces se equiparaba a la corrupción moral: los villanos tenían que trabajarse su ascenso en la escala social. Porque no nos engañemos, estamos atados a la tierra de una villa, o más concretamente a un mostrador de una tienda, a un andamio o a la silla de una oficina y no dejan de recordarnos nuestra corrupción moral mientras nuestros diezmos engordan las arcas de los grandes señores.

Desgraciadamente volvemos a empezar la casa por el tejado, nos fijamos en el que está arriba cuando para derribar un edificio no hay que dinamitar la azotea, hay que dinamitar los cimientos que son los que sujetan esa azotea. Porque al fin y al cabo ¿Ciudadano o súbdito? no deja de ser una opción personal, lo más importante es poder decidir cuál de las dos opciones quieres ser.
Mientras tanto la única corona sobre la que tendrá decisión el pueblo Español es la de la foto que ilustra este post a la vez que el mundial de fútbol borra cualquier atisbo de pensamiento y la pregunta ¿Súbdito o Ciudadano? pasara a ser ¿Con rodaja de limón o sin rodaja de limon?

Odio, mentiras y tweets

Hace unos días aparecía en una portada de un conocido diario de este país la siguiente frase «El odio envenena las redes sociales», nada más lejos de la realidad. Esta portada denota claramente hacia donde está girando la prensa escrita dada la crisis del sector. Los antaño señoriales diarios se han convertido en meras hojas parroquiales al servicio de los caciques de turno que vomitan en sus páginas las palabras que les dictan desde los despachos.
Los juntaletras en nomina de los despachos siguen a rajatabla la máxima periodística de William Hearst con la infame frase: «No dejes que la realidad te estropee una buena noticia: inventa la realidad para que se convierta en noticia»

La portada «El odio envenena las redes sociales» revela la venda puesta por los caciques que solo les deja ver un pequeño fragmento de la realidad. Y es que el odio envenena las redes sociales, pero también envenena el bar, envenena la peluquería, envenena el autobús y envenena muchas casas. El odio ha envenenado a mucha gente, pero no es un veneno de mordedura de serpiente, ese veneno instantáneo que despliega todos sus síntomas de golpe. No, este veneno es un veneno calmado, es la cucharadita de cianuro de todos los días en el café de la mañana. Es esa pequeña dosis que va acumulándose en el cuerpo desarrollando los síntomas lentamente pero que inevitablemente desembocan en el mismo resultado.
Esa dosis diaria con el café de la mañana viene en forma de recortes de sanidad, recortes de educación, recortes de libertades pero también en pequeñas pastillas de corrupción, malversación de fondos, cuentas suizas… Seguir leyendo «Odio, mentiras y tweets»

A todos los politicos que usan la metafora del nazismo…

Antes de hablar un paseito por el campo de concentración de Sachsenhausen en pleno invierno a -3ºC

Y ahora hablamos de nazismo…