Archivo del sitio

Odio, mentiras y tweets

Hace unos días aparecía en una portada de un conocido diario de este país la siguiente frase “El odio envenena las redes sociales”, nada más lejos de la realidad. Esta portada denota claramente hacia donde está girando la prensa escrita dada la crisis del sector. Los antaño señoriales diarios se han convertido en meras hojas parroquiales al servicio de los caciques de turno que vomitan en sus páginas las palabras que les dictan desde los despachos.
Los juntaletras en nomina de los despachos siguen a rajatabla la máxima periodística de William Hearst con la infame frase: «No dejes que la realidad te estropee una buena noticia: inventa la realidad para que se convierta en noticia»

La portada “El odio envenena las redes sociales” revela la venda puesta por los caciques que solo les deja ver un pequeño fragmento de la realidad. Y es que el odio envenena las redes sociales, pero también envenena el bar, envenena la peluquería, envenena el autobús y envenena muchas casas. El odio ha envenenado a mucha gente, pero no es un veneno de mordedura de serpiente, ese veneno instantáneo que despliega todos sus síntomas de golpe. No, este veneno es un veneno calmado, es la cucharadita de cianuro de todos los días en el café de la mañana. Es esa pequeña dosis que va acumulándose en el cuerpo desarrollando los síntomas lentamente pero que inevitablemente desembocan en el mismo resultado.
Esa dosis diaria con el café de la mañana viene en forma de recortes de sanidad, recortes de educación, recortes de libertades pero también en pequeñas pastillas de corrupción, malversación de fondos, cuentas suizas… Lee el resto de esta entrada

Darknets y Deepweb: El Internet que no conocemos

Recuerdo que hace años me llamo un “usaurio” todo nervioso diciendo que había desaparecido Internet, yo me imaginaba una catástrofe mundial, la caída de los sistemas financieros, colapsos en las naciones, caos en las calles, anarquía… Cuando me conecte a su máquina lo que había pasado es que le había desaparecido del escritorio el icono del Internet Explorer.
En el fondo todos somos ese usaurio cuando “navegamos” por Internet. Una de las analogías que más odio cuando se habla de Internet son las de tipo náutico, ni siquiera el “surfing” que utilizan los angloparlantes me acaba de convencer, pero viene que ni pintada para hablar del mundo oculto de Internet.

Imaginemos que estamos en un barco en medio del océano, cada gota en la extensión de agua que vemos son las webs que son indexadas por los buscadores, aquellas que aparecen como respuestas a consultas que hacemos en cualquier buscador Google, Yahoo, Bing… Bajo esa fina capa de agua hay una inmensidad que no conocemos a primera vista y que representa el 95% de la informacion que existe en Internet. Lee el resto de esta entrada